1.- ANTECEDENTES.

En el invierno de 2024 llega a Tormaleo una familia procedente de Venezuela. Se hacen gestiones para su llegada. Es así para evitar un posible cierre del colegio de Tormaleo, que puede producirse por haberse reducido su número de alumnos solamente a dos. Se teme que el cierre del colegio arrastre el del consultorio y la farmacia. Eso sería prácticamente condenar a la desaparición a la parroquia.

Por eso se trae a la familia a Tormaleo. Son seis personas, dos adultos y cuatro niños. Vivían todos juntos en una habitación de Oviedo. Su subsistencia depende de organizaciones de beneficencia social. Carecen de documentación para trabajar legalmente en España, estimándose en unos 10 meses el tiempo necesario para conseguirla.

2.- ALTERNATIVAS.

Parece ser que la situación está relativamente encauzada hasta verano, ya que la empresa de transporte escolar ayuda a pagar el alquiler hasta ese momento. Con eso y ayudas en especie de los vecinos y organizaciones benéficas (ropa, comida…) se podría funcionar hasta el comienzo del nuevo curso.

2.1 Beneficencia.

Una primera opción es la beneficencia pura y dura. Esta alternativa pasa por organizar un sistema de donaciones. En realidad es seguir como hasta ahora, pero de una forma más sistemática.

En nuestra opinión un mecanismo asistencial tiene que estar previsto por si fallan los mecanismos alternativos. Como mínimo debe haber una cuenta corriente en la que ingresar las donaciones.

Ahora bien, este tipo de situaciones no dejan de ser delicadas. Por ejemplo un simple error en un gasto un solo día que desemboca en un móvil o en un vestido nuevos puede conducir a la catástrofe. No es nada sencillo ser sensato todas las horas de todos los días durante 10 meses. Por ello, en nuestra opinión lo mejor es que la cuenta estuviera a nombre de la Iglesia y fuera gestionada por ella.

Esta opción de beneficencia puede ser completada por pequeñas tareas, como por ejemplo limpiezas. Por lo dicho, parece que lo recomendable es que, de ser así, quienes pudieran ofrecer este tipo de tareas ingresaran el efectivo en la cuenta gestionada por la Iglesia.

2.2 Formación.

Entiendo que ayudaría a resolver la situación de la nueva familia la creación de un itinerario formativo con pagos en forma de dietas de asistencia.

La idea es sencilla. Un mes un miembro de esa familia asiste durante una semana a una empresa a tiempo completo en concepto de formación. Percibe por ello por ejemplo 300 euros que paga la empresa. Sin embargo, la empresa no se los paga directamente porque no tiene ningún tipo de relación laboral con esa persona. La empresa se los paga a la empresa de formación que, a su vez, se los paga a la persona que ha acudido a “trabajar”.

Porque no hay inconveniente en que la persona actúe como un trabajador más en la empresa. Siempre y cuando hayan un contenido formativo, se dedique un tiempo a explicarle cómo hacer las cosas, se le corrija, etc, creemos que no habría ningún problema.

Suponemos pues que la persona ha trabajado un mes como camarero. El mes siguiente acude a otra empresa a conocer otro trabajo, por ejemplo en bodega. Lo mismo. Está una semana a tiempo completo en esa empresa, pero sin ninguna vinculación laboral. Percibe, eso sí, dietas de asistencia. Naturalmente por su propia esencia este mecanismo tiene que ser flexible. En un lugar como Ibias puede haber meses llenos de actividad y meses en los que no hay ninguna. Dada que la esencia del sistema no es estar ocupado una semana al mes, sino aprender (y de paso obtener algunos recursos) puede haber “trabajo” meses completos, mientras que en otros no hay ninguno.

El sistema tiene ventajas tanto para los futuros trabajadores como para las empresas. Ambos se conocerían recíprocamente. Y cuando la familia tenga “papeles” la entrada en el mercado laboral es por eso mismo mucho más sencilla. Mientras tanto, parece que la situación de la familia mejoraría psicológica y económicamente.

Este escenario sería compatible con la beneficencia, que probablemente no podría dejar de funcionar. El problema es que no podemos obviar el hecho de que mucha gente tendría que ser muy sensata mucho tiempo. De ponerse en marcha es necesario establecer cautelas que eviten malentendidos por ninguno de los actores del proceso.

Por último, hemos de señalar que hay otra alternativa. Consiste en que, simplemente, el Ayuntamiento de Ibias financie la formación.

2.3 Actuar sobre patrimonio.

La organización Hispania Nostra financia mediante campañas de micro-mecenazgo actuaciones de mantenimiento, potenciación y recuperación del patrimonio histórico. Por ejemplo, reparación de tejados de ermitas o limpieza de muros. Quien impulsa estas actuaciones son asociaciones. Estas asociaciones pueden actuar como quieran. Pueden contratar empresas o profesionales o actuar directamente ellas mismas.

Dependiendo de en qué elemento patrimonial se actuara y cómo, la participación de la familia podría variar. Si se repara un cortín, por ejemplo, el protagonismo puede ser elevado si se opta por una formación en trabajos de arquitectura de piedra seca, técnica que por cierto es patrimonio inmaterial de la humanidad. En arreglo de edificios como ermitas hay muchas tareas de limpieza y auxiliares que se pueden hacer. Lo mismo puede suceder en campañas arqueológicas.

Si se empieza ya, parece razonable pensar que se podría armar uno -o varios- proyectos que podrían estar en marcha en septiembre de este año. Imaginamos que las posibilidades son muy variadas. Por nuestra parte nos gustaría aportar un posible proyecto. En esencia consiste en documentar de forma completa el patrimonio histórico y etnográfico del concejo.

Ahora mismo no hay una sistematización del conocimiento tradicional del concejo. De vez en cuando alguien en Facebook cuenta cómo era la matanza, o la cosecha, o… Al cabo de meses la historia queda perdida en algún lugar de la red. Hay un serio peligro de que decenas, cientos de historias se olviden y se pierdan para siempre.

Sí hay representaciones gráficas del patrimonio del concejo, pero no de forma plena. Uno puede encontrar fotografías de un cortín o de una ermita. Pero contempla el objeto por ejemplo en verano, más bien en un día concreto de verano. ¿Pero cómo es el cortín otro día, cuando llueve o nieva, con los rojos de otoño, en invierno…? En Ibias el patrimonio tiene sentido por relación al paisaje. Y el paisaje cambia. Se trata entonces de captar esa relación cambiante.

Para ello se colocarían cámaras que harían fotos cada día, cada semana o cada 15 días, habría que estudiarlo. Se podría elaborar un video que muestra cómo el paisaje evoluciona. Van apareciendo las imágenes de principios de enero, luego las de mediados, finales, después principios de febrero… Y así se observaría cómo el objeto cambia, “habla” con el paisaje que le rodea y adquiere en cada momento un nuevo sentido. Apreciaríamos cómo evolucionan las luces, los colores, los suelos y las plantas, todo lo que el objeto construido por el hombre tiene a su alrededor.

Vamos a suponer un viaje de los de Jovellanos en el siglo XIX. Vas a un sitio y, sin prisas, conoces el lugar. Hablas de costumbres, de su historia, de todo lo que da sentido a esa tierra. Jovellanos lo escribía, ahora lo documentaríamos en fotos y en video. A la vez, de las historias, nos interesamos por el paisaje. Por lo que hoy en día se denomina paisaje cultural, por la interacción del hombre con su territorio. Y rodaríamos esa interacción despacio, a lo largo de todo un año, observando cómo la naturaleza cambia y evoluciona y acaricia o golpea los edificios que tiene al lado.

En definitiva, se trata de documentar el patrimonio de una forma audiovisual completa. Ello se lograría mediante los relatos de los habitantes y la captación del movimiento de la naturaleza que es el que da sentido a lo construido y, en definitiva, a la vida en la zona.

La nueva familia podría ser especialmente útil para esta tarea precisamente porque no sabe nada de la zona. Todo es nuevo para ella. Y esa es la mejor forma de abordar un proyecto de esta naturaleza. Se le dice “hablen con…”. Y tienen la perspectiva necesaria para abordar la información.

3.- OTRAS CONSIDERACIONES.

Bien gestionada, esta situación puede ser una oportunidad. Se pueden poner en marcha nuevas iniciativas que, que sepamos, no se han desarrollado hasta ahora. Y además pueden hacerse a la vez. Es decir, es compatible el esquema formativo con el de actuaciones sobre el patrimonio.

De salir bien el proyecto formativo parece que podría ser de una gran utilidad. Se habría diseñado un itinerario que podría repetirse con personas interesadas en establecerse en Ibias. Habría un protocolo de actuación. ¿Qué alguien quiere trabajar en Ibias? Ya se sabe que va en tal época en tal sitio, en tal momento a otro… Al final del itinerario la persona interesada sabría qué es lo que más se ajusta a sus preferencias y a su vez la empresa tendría un conocimiento inicial del candidato a trabajar en ella.

Obsérvese que el proyecto de documentar el patrimonio puede tener una interesante aplicación práctica: las visitas guiadas. Seguro que por ejemplo en Tormaleo hay cien historias de la mina que pueden dar contenido y sentido a una visita. Porque por supuesto la etnografía de Ibias no es solo la de la agricultura y la ganadería, comprende también, por lo menos, la minería. Puede haber mil cosas que mostrar. Cuando se termine el inventario sería el momento de abordar esta segunda fase.