Las cámaras de maravillas, también llamados gabinetes de curiosidades,​ eran habitaciones, o a veces simples muebles, en donde se exponían objetos exóticos llegados de todos los rincones del mundo conocido. Estuvieron de moda en Europa entre los siglos XVI y XVIII Se ha dicho que contenían “contenían cualquier cosa, siempre que fuera la más grande, la más pequeña, la más rara, la más exquisita, la más bizarra o la más grotesca”.

Ejemplos.

Esta cámara tiene sobre todo animales disecados, destacando el cocodrilo del techo. Cuenta también con libros y muebles que guardan otros objetos.

Esta cámara está más orientada a pintura. Tiene también escultura y mesas en las que se colocan otros objetos, como libros. Varias personas estudian un globo terráqueo a la derecha.

Muy parecida a la anterior. Cuadros, escultura, mesas y muebles con otros objetos, el globo terráqueo…

Algo así, una nueva “cámara de maravillas” se podría hacer en Ibias. ¿Cómo?

Puede hacerse en cualquier lugar, pero parece que un lugar idóneo particularmente sería una iglesia que ya no tenga uso o lo tenga esporádico y compatible con la propia galería. En la “cámara de maravillas” de Ibias podría haber:

– Fotografía histórica de vida rural. Agricultura y ganadería, fiestas… Estas fotos podrían ser de Ibias propiamente dicha o de zonas próximas, sobre todo Cangas, que permitieran ilustrar cómo era la vida en el concejo.

– Fotografía histórica de la actividad minera. No en todo el concejo, pero sí en una parte de él, la minería de carbón ha sido clave. Puede haber por tanto una zona para explicar esta realidad.

– Fotografía moderna. Esta zona contendría una colección de las mejores fotografías contemporáneas que describen la belleza del concejo.

– Objetos variados. En la línea de las cámaras de maravillas, puede haber un poco de todo. Una plancha antigua, un carro, un cubo… Cualquier cosa representativa del concejo. Preferiblemente restaurada, presentada tal como estaba en su época.

– Tienda. Siempre es conveniente que haya un espacio para las compras, ya que los visitantes frecuentemente quieren llevarse un recuerdo, algo típico de la zona, por ejemplo miel, vino o artesanía.

La iglesia estaría abarrotada, llena de cosas, como las antiguas cámaras de maravillas. Esto sorprendería; va en contra de la actual línea minimalista. Pero fue en su momento una forma expositiva muy aplaudida que ahora se recrearía. Y es que, que sepamos, algo así no se ha hecho desde hace siglos. A veces es bueno romper con la moda, que es lo que se haría.

Para financiarlo, este proyecto podría presentarse ante Hispania Nostra. Pero tal vez incluso podría ponerse en marcha sin necesidad de mecenazgo. Se puede cobrar la entrada o hacer una guía audiovisual que, tal vez, podrían generar los recursos necesarios para financiar la realización de la idea. Todo es cuestión de estudiarlo.